¿Cómo bailar con la más linda? – Tu Minuto de Coaching

Julio 9, 2009 · Imprimir este artículo

Estaba en una escuela de negocios dando un taller de supervisión y coaching cuando se cortó la luz.

El lugar no tenía ventanas y la oscuridad se hizo total. En seguida se oyeron las expresiones de sorpresa de los presentes y voces que venían de salas contiguas a la nuestra, en las que se estaban dictando otros seminarios. Yo, que venía entrenándome en tomar los imprevistos como oportunidades, respiré profundo al tiempo que me preguntaba ¿qué oportunidad es esto para nosotros?

Y mientras esperaba que me llegara una respuesta mejor que la típica reacción de quejarnos o matar el tiempo hasta a que pasara el problema, pregunté al grupo si seguían allí y si estaban bien. Contestaron todos a la vez, un poco alterados por la situación. Estaba pidiéndoles que nos escucháramos cuando bajó la respuesta a mi pregunta: si el propósito de este encuentro es entrenar el liderazgo ¿por qué no convertir la oscuridad en una oportunidad para liderar superando las circunstancias?

Entonces, invité al grupo a continuar discutiendo el tema en el que estábamos antes del apagón.
Apenas terminé de decirlo se hizo un silencio total. Una de las participantes contestó que le parecía buena idea, pero el resto permanecía callado. Sentí que la oscuridad los desorientaba y me puse a conversar con toda naturalidad con la mujer que se había animado. En seguida se sumó la voz de un hombre que se identificó y entró en el diálogo. De a poco fueron apareciendo el resto de las voces. Luego de un rato, la conversación se había puesto súper movida y, a pesar de que éramos varios interlocutores, la comunicación fluía con toda claridad.

Nos encontrábamos navegando en ese intercambio de ideas, contagiados por la emoción de sentir que habíamos superando un obstáculo, cuando nos sorprendió el regreso de la luz. Supusimos que el desperfecto habría sido arreglado, pero ninguno decía nada. La experiencia de conversar a ciegas había sido impactante.

Siento que en este rato de oscuridad nos comunicamos como no lo habíamos hecho hasta ahora -dijo uno rompiendo el silencio. Yo también –agregó otro- el hecho de no poder verles las caras me llevó a estar mucho más atento a lo que cada uno decía y a cómo lo decía.

A mí, el asunto del ejercicio en la oscuridad, les reconozco que no me hizo demasiada gracia y al principio estaba bastante incómodo –le empezó a decir un gerente a la primera mujer que se había animado a hablar y que hasta ese momento casi no había participado del seminario -Pero entonces escuché tu voz tan segura y me puse a hablar como si los estuviera viendo.

Les confieso que escuché sus voces por primera vez- compartió otro. Fue un diálogo impecable. No nos superpusimos entre nosotros en ningún momento –dijo asombrada una de las participantes y remató: Voy a hacer este ejercicio con mi equipo.

Nos quedamos mirándonos por un momento como diciendo ¿y ahora qué hacemos?
Me disponía a continuar cuando una participante me interrumpió para hacer una propuesta que en otro contexto hubiera sonado un poco loca, pero que todos aceptamos de inmediato.
Fue la primera vez que terminé un encuentro a oscuras.

Nos despedimos hasta la semana siguiente, junté mis cosas, dejé la sala y ya estaba por cruzar la puerta de salida cuando me detuvo el portero: Casi se quedan encerrados hasta mañana- dijo- Como con el tema del apagón se suspendieron todos los demás cursos… ¿Se quedaron a oscuras?

Ya estaba dejando el edificio cuando se me acercó uno de los gerentes que se había quedado esperando para hacerme una pregunta en privado: si lo del apagón había sido planeado por mí como una dinámica del seminario. Me sorprendió completamente que me lo dijera, y tuve que confesarle que de alguna manera sí: mi plan había sido que todo, hasta lo inesperado, sumara a los objetivos del seminario.

Sus palabras me hicieron tomar conciencia de que esa noche habíamos danzado tan armoniosamente con lo imprevisto que se había convertido en la mujer más linda. Esa dama llamada oportunidad.

Tu Minuto de Coaching
Cuando suceda algún imprevisto que altere tus planes, te propongo que dediques un minuto a hacer una respiración profunda y preguntarte ¿Qué oportunidad podría ser esto para mi propósito original?, para que en lugar de reaccionar puedas elegir una respuesta que construya.

Guillermo Echevarría
*Este artículo forma parte del libro Tu Minuto de Coaching.

7
Votar

Comentarios

2 Respuestas a “¿Cómo bailar con la más linda? – Tu Minuto de Coaching”

  1. Claudia on Octubre 28th, 2009 19:37

    Hola Guillermo,
    Muchas gracias por este mail que he recibido con tus palabras. Es la primera vez, así que aprovecho para saludarte, me da gusto conocerte a través de tus reflexiones.
    Leí sobre la experiencia de bailar con la más linda y lo que contás que sucedió conversando a oscuras me trajo el recuerdo de la primera práctica de coaching virtual de la que participé.
    Aunque conversando con colegas, muchos de ellos juzgan que es limitado comparativamente con el coaching presencial, en mi experiencia la escucha que se puede lograr es más profunda que estando frente al otro. Tal vez el hacer silencio con otros sentidos es lo que nos permite estar presentes de un modo más abierto, más profundo, más cercano en definitiva.
    Muy bien por aprovechar las oportunidades, en tu curso!!
    En mi caso, a partir de la experiencia de la “escucha a ciegas”, tengo el hábito de conversar a oscuras, cada tanto, con mis hijas y con mi esposo… una hermosa experiencia!
    Saludos y gracias de nuevo por tu correo.
    Claudia

  2. Karla Latouche on Octubre 30th, 2009 18:50

    Hola Guillermo.

    Me parece excelente la manera como empleaste el imprevisto de la oscuridad en tu taller de coaching, creo que sin duda es un método que deberiamos aplicar, como dices a nuestra vida, en distintos aspectos, a pesar de que quizas no nos sea cómodo al principio. Estoy totalmente de acuerdo con la iniciativa de aprovechar incluso las desavenencias, que nos sorprendan en una situación determinada. Me pregunto si tomaste en cuenta lo ocurrido esa vez para integrarlo como práctica regular a tus talleres.

    En mi opinión personal la escucha a ciegas es una práctica que permite enfocarnos más en el otro, de hecho creo que agudiza nuestra percepción y nos ayuda a prestar mas atención a las necesidades e inquietudes de quienes forman parte de nuestro entorno, haciendonos estrechar el trato de algun modo con ellos.

    Soy una gran fanática de tus reflexiones y me encanta leer tu site cada vez que tengo la oportunidad, me ha dado excelentes resultados en distintos ambitos en mi vida, a pesar de que solo tengo 21 años, y sin duda alguna me hacen madurar como persona.

    Mil felicidades por tener un trabajo tan motivante para tantas personas en tantos lugares diferentes del mundo. Que sigas “bailando con la mas linda” y Gracias por nutrirnos con tus enriquecedoras reflexiones.

Dejá tu comentario





 

You need to log in to vote

The blog owner requires users to be logged in to be able to vote for this post.

Alternatively, if you do not have an account yet you can create one here.

Powered by Vote It Up